Entrevista a Salvador Dalí.

Por segunda ocasión, en el blog podemos contar con la participación especial de Ixchel Quintana (@MsSJocker) quien en esta ocasión nos presenta una peculiar charla con Salvador Dalí, transcribo de manera íntegra el trabajo de ella.

Sentados en la sala de estar de su casa, con una mirada penetrante y a la vez tranquila, con una copa de vino en la mesa, Salvador Dalí accedió a concedernos una entrevista para hablar sobre su vida y obra.

-Buenas tardes, Señor Dalí
-Qué tal ¿Cómo está?
-Muy bien, muchas gracias. ¿Podemos comenzar?

Mientras se miraba en un espejo y acomodaba su bigote llamaba, con una voz graciosa, a su esposa Gala. En cuanto entra Gala a la sala, los ojos se le iluminan y dice con seguridad:

-Ahora sí, podemos comenzar.
-Muchas gracias. Usted fue consciente de su talento desde muy temprana edad.
-Claro. Desde niño sabía que soy bueno para la pintura. Pinté por primera vez en la puerta carcomida de un molino cerca de Figueres, propiedad de la familia Pichot, amigos de nuestra familia. Descubrieron la pintura y por supuesto aplaudieron mi trabajo.
-¿Quién descubrió su obra?
-Pepito, uno de los hermanos Pichot, aunque no podría decir que era propiamente una obra.

Con una sonrisa de orgullo y una faz victoriosa agregó:

-En realidad se trataba sólo de cerezas.
-Pero tuvieron que ser extraordinarias para que aplaudieran su trabajo. ¿Cómo las pintó?
-Señorita, se pueden hacer grandes cosas con muy pocos elementos, sólo utilicé tres colores: bermellón para las zonas oscuras, rojo carmín para las claras y blanco para los puntos de luz superpuestos y sin dejar secar la pintura incrusté rabos de cereza auténticas.
-Maravilloso. Sus obras han sido reconocidas desde entonces, a pesar de los diferentes movimientos pictóricos a los que ha pertenecido.

Con una voz grave, semblante serio y la mirada sostenida, argumentó:

-¿Y por qué no habrían de serlo? El hecho de que perteneciera a diferentes movimientos sólo es muestra de la diversidad que soy capaz de mostrar, no define ningún estilo y mucho menos la calidad de mi trabajo.
-Claro que no Sr. Dalí, es sólo que a lo largo de su historia como pintor ha sido reconocido más por su etapa surrealista que por el cubismo, por ejemplo.

Tomando un poco de vino y mirando profundamente a Gala, se resiste a hablar sobre el tema.

-Comprendo su molestia, aclaré, entremos en otro tema. La mayoría de sus obras tienen alguna relación con lo fálico o la descomposición de algún personaje ¿qué nos puede decir al respecto?
-Es el interior humano -exclamó con voz burlona- no es más que la exposición del verdadero ser humano. Freud decía que todo lo que tenemos en el inconsciente es gracias a nuestros deseos sexuales reprimidos, yo simplemente los muestro al mundo, la descomposición la tenemos presente en la vida.

Tajantemente corta su respuesta y con un semblante gracioso, con los muy abiertos y la boca torcida besa a su esposa, quien ríe y se mantiene así por unos segundos.

-¿A qué se refiere con que tenemos la descomposición presente en la vida?
-Aclara la garganta y responde- Es la revolución. Esa muestra clara de putrefacción cerebral, como en la Guerra Civil Española resultó que la repugnancia y la aversión que me suscitaba cualquier tipo de revolución llegaron a tener rasgos patológicos.
-Entonces ¿estaba en contra del General Franco, como todos los demás, pero no con la revolución?
-A mí qué me importaban sus revoluciones. Sólo hicieron que mis ideas se reafirmaran, sus revoluciones sólo sirvieron para que saliéramos de España.
-Pero aún fuera de España su obra continuó con su camino.
-Claro. Eso nunca nadie lo podrá parar. Aún cuando muera, todo seguirá.

Se pone de pie, toma su copa de vino y fue entonces cuando me percaté de lo delgado y viejo que se veía, entonces cuestioné:

-¿Aún después de muerto?
-Así es, yo soy inmortal. Es por eso que no necesito más que mi obra y a mi hermosa Gala.

Voltea a su derecha, donde se encontraba sentada su esposa, pero ella había desaparecido, en su lugar había un cuadro que había pintado para ella "Gala desnuda vista de espaldas".
Con la faz caída, lágrimas en los ojos, una copa de vino y su traje gris volvió a sentarse en el sillón.

-¿Eso es todo? Tengo que seguir pintando.
-Sí, señor. Muchas gracias por su tiempo.
-De nada. Por ahí está la puerta.

Con calma me di vuelta y salí de la casa mientras Salvador Felipe Jacinto Dalí, sentado en el sillón era embalsamado por un grupo de personas y llevado al Museo de Figueres.
Posted on 11/10/2009 09:39:00 p. m. by RAÚL and filed under , | 4 Comments »

4 comentarios:

Klaudya... dijo... @ 21:27

Esa es mija chingao!!! me gustó mucho mucho reteharto!!! Claro que se nota que estabas intoxicada.. pero eso tiene solución :D

Felicidades, espero más posts de estos!!!

Namikaze dijo... @ 21:47

Cautivadora la entrevista, casi tan real, cada linea contiene tanto sentimiento, fue una. Es cierto Dalí no ha muerto.
Vientos chika te rifaste

Anónimo dijo... @ 22:03

Me gusta el texto, Dali es un de mis personajes favoritos que puedo decir, amo el surrealismo y el texto cumple con esa caracteristica.

Saludos
Mercedes Orozco

Anónimo dijo... @ 22:55

Carajo : )
sin duda una muy buena entrevista. hasta el mismo dali se siente contento de poder captar su escencia :)

TE AMO!