México lindo y ¡QUÉ HERIDO!

Uno de mis más grandes orgullos es haber nacido mexicano. Amo mi país, amo su historia, sus paisajes, su comida, su gente, sus colores, su música, sus tradiciones. Hoy, es cierto, duele saberse mexicano, duele saber que un país tan bello pase por momentos difíciles y que nos llenan de vergüenza.
Hace un par de semanas veía la conferencia de prensa del Procurador Murillo Karam, donde informaba el destino tan cruel que habían sufrido los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, esa tarde el llanto sabía a rabia y a impotencia, me parecía irreal escuchar sus palabras, llenas de frialdad y con la seguridad de que con esas declaraciones se le pondría fin a la búsqueda y movilizaciones por los desaparecidos. Me parecía increíble pensar que el pueblo mexicano se iba a conformar con esas explicaciones, que ya no habría más y todo quedaría como un mal recuerdo, que ya después vendrían los discursos.
Días después y en medio de toda esa bola de inconformidad surge el escándalo de "La Casa Blanca", luego el video de la primera dama dando unas absurdas explicaciones acerca del origen de la casa y de las cantidades irrisorias que recibió por sus telenovelas.
En medio de todos estos escándalos y sucesos que mantienen convulsionado al país nos llega el 20 de noviembre, día en que se conmemora el inicio de la Revolución Mexicana, día en que se convocó a manifestarse vistiendo de negro en señal de luto.
Marchas he visto muchas, que son los de la UNAM, que los del Poli, que los médicos, que los inconformes por los resultados electorales, que los de la desaparecida Luz y Fuerza, pero lo que se vivió el día de ayer fue muy diferente, miles y miles de personas marcharon y se manifestaron para exigir la presentación con vida de los 43 desaparecidos y exigir la renuncia a la presidencia de Peña Nieto. Una marcha que no tuvo colores, sin partidos políticos, una marcha que ha hermanado a todos los sectores de la sociedad mexicana: artistas, médicos, estudiantes, UNAM, Poli, UAM, UACM, todas las facultades, escuelas particulares, padres de familia, niños, activistas, religiosos, todos unidos por México y a la voz de ¡JUSTICIA!
En 2006, después de los resultados electorales, López Obrador convocó a cerrar el Paseo de la Reforma, era algo histórico, cierto es que tenía un gran número de seguidores, pero con ese hecho sólo logró inconformidad en varios sectores.
En 2010, después de los asesinatos de la activista Marisela Escobedo y del hijo del poeta Javier Sicilia, la sociedad consternada salió a manifestarse a las calles al grito de ¡NO MÁS SANGRE! Aquella fue una marcha histórica y memorable, la gente vestía de blanco y llevaban velas, se pedía la paz y la inconformidad empezaba a ser notoria entre los mexicanos.
Lo más cercano a lo que se vivió el día de ayer fue el movimiento YO SOY 132, que en 2012 se escuchó por todos lados, un movimiento justo, real, pero que se vio ensombrecido por ocurrir en tiempos electorales, lo cual le daba un toque político. En aquel entonces a mí me tocó escuchar comentarios donde decían que era un movimiento de porros, de escuincles que no tienen nada qué hacer y no quieren ir a la escuela, que era orquestado por Obrador para frenar la llegada a los pinos de Peña o de Vázquez Mota. Sí, un movimiento justo y real, pero cuestionado por unos "mexicanos inconformes".
Ayer, por primera vez, me tocó ver un verdadero desfile en el día de la Revolución, sin discursos ni falsos honores; por primera vez hermanados y unidos todos los mexicanos, famosos y no famosos, estudiantes y amas de casa, ricos y pobres, mexicanos y extranjeros.
México ha lanzado un grito con tal fuerza, que hizo que todo el mundo volteara su mirada hacia México, un grito que fue escuchado hasta en el último rincón del mundo, México está despertando. Los mexicanos nos sentimos abrazados y protegidos por todos los países que se han unido a este clamor de justicia, Latinoamérica, Europa, Australia...
Algo fuerte viene, algo que se esperaba desde el movimiento YO SOY132.
Duele, es cierto, pero es necesario.
Cada uno desde la trinchera que nos corresponde estaremos siendo testigos de este despertar de México, exigiendo la aparición de los 43 desaparecidos y sembrando esa semilla de rebeldía en todos los que vengan después de nosotros, que nunca se olvide lo que aquí ha sucedido, levantando la voz y gritando fuerte para que nunca se deje de escuchar la voz de ellos.





Posted on 11/21/2014 04:55:00 p. m. by RAÚL and filed under | 0 Comments »

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